HISTORIA DE LA COMUNICACIÓN POR ALAMBRES : INICIOS DEL TELEGRAFO Y EL TELÉFONO.


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Historia de la central telefónica

La idea de establecer una central telefónica, por cuyo medio un teléfono pudiese conectarse con otro teléfono cualquiera, parece haber sido sugerida por Edwin T. Holmes , quien dirigió una central de esta clase en 1877, en conexión con su sistema de alarma contra los ladrones en Boston. La transmisión de la palabra, al principio, era tan incompleta, que el abonado tenía que referir al operador de la central el mensaje que había de ser repetido al otro abonado.

En la actualidad, el par de hilos que sale de nuestro teléfono van sobre postes, al aire libre o subterráneos, recubiertos de aislante ( se usó el plomo en aquellos años ) , a un edificio donde cientos de hilos semejantes concurren para la interconexión.

En la central con operadoras , que constituyó el adelanto tecnológico posterior , habían muchas empleadas, sentadas una al lado de las otras, delante de un cuadro de distribución telefónico.

Tendiendo un gran cable telefónico para 1200 personas de la American Telephone & Telegraph Co. hacia 1890 .

Cada una de estas telefonistas estaba provista de un receptor y un transmisor, sostenido en su posición mediante una lámina o casquete, quedando así las manos libres. El frente del cuadro estaba perforado por un gran número de agujeros pequeños llamados "jacks" y al lado de cada agujero estaba colocada una diminuta lámpara eléctrica. Cada uno de estos agujeros representaba el final de una línea telefónica. Entre el operador y la cara vertical del cuadro había un estante estrecho, de donde sobresalían cientos de terminales con la extremidad de latón. Estos se llamaban "clavijas", e iban unidas a los cabos de cordones flexibles, de longitud conveniente.

Cuando un abonado descolgaba su receptor del gancho, brillaba una de las diminutas lámparas del cuadro, y la telefonista más próxima tomaba una de las clavijas y la insertaba en el jack adyacente a la lámpara encendida. La lámpara se apagaba , pero al mismo tiempo se encendía otra en el banco al lado del flexible. La telefonista entonces cerraba un conmutador situado en el banco o estante que conectaba su teléfono con el del abonado y decía : "¡Central!" Al recibir el número que se deseaba, la telefonista tomaba otra clavija, la conectaba bajo el banco a la primera, la insertaba en el jack que pertenecía al número pedido y apretaba un botón, que hacía sonar el timbre del teléfono de la persona a quien se llamaba.

Tan pronto como la persona, al contestar a la llamada, descolgaba el receptor del gancho, la lámpara adyacente al primer flexible se apagaba , indicando a la telefonista que había sido hecha la conexión pedida. Como el teléfono de aquélla era desconectado de la línea después de recibir el número deseado, quedaba la telefonista libre para establecer otras conexiones . Cuando el abonado en una línea volvía a colgar el receptor en el gancho, la lámpara adyacente al flexible correspondiente se encendía , la telefonista retiraba la clavija, apagándose la lámpara, y se volvía a colocar la clavija en el estante. En una central telefónica activa las lámparas del cuadro estaban continuamente encendiéndose y apagándose, acompañadas de las llamadas, " ¡central! ", y el tictac de las clavijas. Al visitante el frente del cuadro le parece sumamente sencillo; pero el reverso tenía una construcción más complicada, como se muestra en la imagen en ésta página .

El otro tipo de central, cuyo empleo se incrementó luego a medida que los automatismos fueron reemplazando progresivamente a las operadoras , fue aquella en que las conexiones que se hacían por medio una máquina automática, que era dirigida por la persona que hacía la llamada. En lugar de esperar a que la telefonista pregunte el número que se desea, el abonado, de un modo automático, conectaba su teléfono con el de cualquier otro abonado haciendo girar una esfera numerada con las cifras sucesivas del número del teléfono deseado. La máquina automática (un modelo típico se representa en ésta página ) conecta los dos teléfonos, y el abonado que llama puede entonces hacer sonar directamente el timbre del teléfono del otro abonado.

Cómo se fueron perfeccionando las líneas de gran longitud .

Durante muchos años después de la invención del teléfono, la transmisión de la palabra en líneas más largas que unos pocos cientos de kilómetros resultaba imposible, y aun en líneas mas cortas era con frecuencia difícil transmitir el lenguaje con claridad. El cambio en la cualidad del lenguaje transmitido en las largas líneas se debe a que las diferentes frecuencias sonoras de la voz humana, que, en serie, reconocemos corno palabras, no se transmiten con igual intensidad en la línea; algunas son parcialmente absorbidas en la transmisión, mientras otras pueden aumentar en sonoridad relativa. A este efecto perturbador hay que añadir otro, consistente en que las respectivas frecuencias no llegan al receptor distante precisamente en el mismo orden con que salieron de los labios del que habla, ya que algunas se retrasan ligeramente respecto de otras. Bajo tales condiciones, es evidente que, aunque tales perturbaciones no sean de gran magnitud, el resultado producido en el extremo receptor de la línea es de gran confusión.

Reverso de un cuadro de distribución telefónica en uso hacia los años '20 : Aquí concurrían los terminales de las diferentes líneas telefónicas , de modo que todas ellas estabal alalcance de la telefonista que estaba sentada al otro lado del cuadro .

La maquina que sustituyó los oídos y brazos humanos de la operadora . Foto de una de las primeras centrales eléctricas en uso a comienzos del siglo XX .El abonado indicaba en una rueda de discado de su teléfono el número del teléfono que necesitaba , de la cual partían corrientes eléctricas a la central y para luego poner en movimiento un mecanismo que realiza todo el trabajo de poner en comunicación a las dos líneas.

DISPOSICIÓN DE UN CUADRO DE DISTRIBUCIÓN TELEFÓNICO

Aquí se muestran como ejemplo los diferentes circuitos y aparatos por medio de los cuales una telefonista conectaba un abonado con otro en la misma central.

1 , Teléfono de abonado No. 1 ; 2, Terminales de cable ; 3 , Repartidores generales; 4, Verticales; 5 , Alambre de cruzadas; 6, Horizontales; 7, Repartidor intermediario; 8, Relays cortadores: 9, Aparato pechera de operadora; 10 , jack de operadora; 11 , Para llamar; 12 Para Contestar; 13 Llave de hablar; 14, Llaves registradoras de medición; 15, Señales de supervisión; 16, Lámpara piloto: 17, jacks de múltiple; 18, Jacks de contestar; 19 , Lamparita de línea; 20, Bobina de inducción; 21, Bobina de retardación; 22, Condensadores; 23, Bobina de repetición; 24, Relays de cordones; 25, Resistencia; 26, Tablero de fusibles; 27, Relay piloto; 28, Medidores de posiciones ; 29, Teléfono de abonado No. 2.

Antigua foto de una gran central telefónica de la ciudad de Nueva York , donde se pueden ver a las operadoras atendiendo a los abonados telefónicos .

Un profesor de la Universidad de Columbia, el Dr. Michael I. Pupin, reconoció que esta perturbación se debía a la desigual transmisión de las diferentes frecuencias de la voz, e hizo una investigación matemática de las condiciones existentes con el propósito de buscar un remedio. El estudio de las matemáticas es para muchas personas menos atractivo que el de otras muchas materias, porque les parece que aquél conduce a resultados menos prácticos. El error de esta opinión se ve claro en este ejemplo, como en otros muchos, pues la investigación matemática del Dr. Pupin le descubrió la manera de remediar la imperfecta transmisión en las largas líneas Aconsejó a las compañías telefónicas que intercalasen bobinas en lugares determinados de sus líneas y les predijo un perfeccionamiento en la transmisión del lenguaje . Las líneas entre Nueva York y Chicago fueron así equipadas con "bobinas de inductancia", y con marcado éxito . Más tarde se instalaron bobinas en las líneas occidentales de Chicago hasta Denver, así que se pudo hablar entre Nueva York y Denver, a una distancia de 3.520 kilómetros. Otras bobinas de carácter análogo fueron luego instaladas en los cables telefónicos subterráneos que unían Boston, Nueva York, Filadelfia y Washington. Londres y París habían sido conectados por un cable telefónico provisto de estas bobinas a través del Canal de la Mancha, y otras líneas continentales, naciendo en París, unieron finalmente a Londres con Berlín, Viena y Roma.

Aunque el invento del Dr. Pupin permitió aumentar la distancia a que podían ser transmitida la voz humana, las comunicaciones transcontinentales hubieran resultado indudablemente imposibles sin la adicional instalación de "repetidores" que trabajasen en unión de las bobinas de inductancia. Las compañías telegráficas usaban repetidores hacía muchos años pero el tipo empleado por ellas era de acción demasiado lenta para reproducir la voz humana. Después de haber ensayado muchos artificios, que resultaron defectuosos, se encontró, al fin, un repetidor o amplificador satisfactorio basado en el principio de la lámpara de tres electrodos (denominada tríodo ) que consistía en una ampolla de cristal, donde se hacía el vacío más perfecto posible, conteniendo un filamento incandescente, una parrilla o rejilla de hilos y una delgada placa (ánodo y cátodo ) , colocados unos al lado de otros en el orden mencionado. Si los dos extremos de una línea telefónica se conectaban respectivamente a la rejilla y al filamento, la corriente telefónica enviada a una prolongación de esta línea conectada a la placa y al filamento era muchas veces mayor que en la primera línea, y variaba en intensidad en una reproducción exacta de la primera corriente más débil.

La instalación de estos amplificadores en varios puntos entre Nueva York y San Francisco hicieron posible en aquellos años hablar claramente entre estas dos ciudades. Con la terminación del cable telefónico submarino entre Cayo Hueso y Cuba quedó luego establecida la comunicación telefónica entre Cuba y la isla Catalina. La voz en este caso era transmitida bajo el Océano, desde Cuba a los Estados Unidos, cruzando el continente a California y luego daba el salto final por radiotelefonía a Catalina, en una distancia total de 8.752 kilómetros.

El crecimiento constante de tráfico en las líneas telefónicas a gran distancia de Estados Unidos en 1930 había despertado el deseo de encontrar algunos métodos de telefonía múltiples que permitiesen transmitir varios mensajes telefónicos por un par de hilos. .El primer paso en esta dirección se dio con la introducción del circuito llamado fantasma por medio del cual se podían transmitir simultáneamente tres mensajes telefónicos por dos pares de hilos.

Otro desarrollo fue un método de telefonía llamado "mensajero", que permitía transmitir varios mensajes telefónicos por un par de hilos, en cualquier dirección, al mismo tiempo. En este sistema, cada persona, al hablar en el transmisor, hacía variar la intensidad de una corriente alterna de muy alta frecuencia mantenida continuamente en la línea. Esta corriente alterna era producida por una lámpara de tres electrodos, parecida en la construcción al amplificador telefónico. Se decía que la persona que hablaba en el transmisor "modulaba " esta corriente de alta frecuencia que servía como mensajera ( o portadora ) de las vibraciones de la voz, pero volvía a su estado tan rápidamente que no producía ningún sonido en el teléfono receptor. Las vibraciones de la voz se reproducían , sin embargo, en el diafragma del aparato receptor, y la transmisión del lenguaje era tan clara como en la línea ordinaria.

El elemento más importante en el sistema mensajero múltiple era un artificio en la estación receptora llamado "filtro". Los filtros (equivalente a un divisor de frecuencias ) iban conectados a cada extremo de la línea entre cada par de teléfonos. Su misión consistía en no dejar circular a través de ellos sino una corriente mensajera determinada, de modo que cuando circulaban varias corrientes mensajeras de diferentes frecuencias en línea telefónica, al mismo tiempo cada filtro en la estación receptora permitía pasar solamente una de esas corrientes mensajeras (o sea el filtro separaba las frecuencias ) al aparato receptor. De esta manera, las diferentes conversaciones telefónicas conducidas por un par de hilos simultáneamente eran clasificadas en la estación receptora y transmitidas a los correspondientes abonados.

El mismo sistema había sido aplicado a la telegrafía múltiple de modo que se podían enviar 20 despachos telegráficos por un par de hilos al mismo tiempo.

 

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