Desde
tiempos inmemoriales , el hombre ha utilizado algún método
de señales a través del espacio para ponerse en contacto
con sus semejantes , tratando de vencer las distancias , y satisfacer
así una de las mayores necesidades humanas como es la comunicación
. Algunos de los métodos están explicados en la literatura
actual con lujo de detalles , mientras otros, son tan sólo
mencionados casualmente en alguna antigua obra literaria. Se sabe
que Ciro el Grande , Rey de Persia , empleó un misterioso
sistema de señales , por el cual podía enviar un mensaje
a través del Imperio Persa en un día, distancia que
un hombre a caballo no recorrería en menos de treinta días.
Los soldados romanos enviaban señales moviendo sus escudos
, en posiciones determinadas o mediante destellos producidos por
dichos escudos con la luz del Sol.
Los indios americanos hacían
una hoguera que tapaban periódicamente con una manta para
producir una secesión de penachos de humo, que eran traducidos
en palabras por un observador distante.
Samuel Finley
Breese Morse
La Historia Sagrada contiene muchas
referencias a señales hechas con humo, y se cree que esta
clase de señales se enviaron desde la torre de Babel. Napoleón,
en su campaña de Rusia, se comunicaba con París, en
días despejados, por un sistema continúo de estaciones
semafóricas. El sistema semafórico de comunicación
llamado
se desarrolló, en efecto, de un
modo considerable en Francia y en menor grado en Inglaterra y Alemania
.
Ninguno de estos métodos podía
ser empleado de noche, ni aun de día bajo condiciones de
escasa visibilidad. Cuando Arthur Wellesley, Duque de Wellington
estaba luchando en España hubo gran pánico en Londres
un día por un mensaje semafórico enviado desde Portsmouth
al almirantazgo, diciendo: "Wellington, derrotado." Algo
más tarde, estas palabras más, "a los franceses",
se recibieron, y que se habían tenido que demorar por una
súbita niebla en Portsmouth .
La comunicación de noche por
destellos de luces ha sido empleada durante muchos siglos. Se cree
que la China fue la primera en utilizar los cohetes como señales
a lo largo de la Gran Muralla para avisar algún ataque inminente.
El mismo artificio se empleó durante muchos años como
señal de naufragio por los barcos en el mar. En algún
tiempo, la armada británica enviaba seriales de noche subiendo
y bajando una linterna en un balde.
En muchos casos, cuando la visión
se hacía difícil, se enviaban señales mediante
sonidos de campanas o pitos y hasta fusiles. La distancia a que
podían enviarse las señales directamente por alguno
de estos medios estaba limitada por la sensibilidad del ojo o del
oído y por la naturaleza de los obstáculos intermedios.
Únicamente el heliógrafo, o espejo reflejando los
rayos del Sol, podía utilizarse para señales en distancias
de varios kilómetros. En todos los demás casos, las
señales tenían que repetirse de estación a
estación, trabajosamente y bajo condiciones favorables para
evitar los errores de transmisión.
El hecho de que la electricidad podía
enviarse a través de un alambre de longitud considerable
fue demostrado primeramente por Stephen Gray (1666-1736)
en 1729; pero al parecer no se le ocurrió que su descubrimiento
proporcionaba el medio para la rápida transmisión
de señales. La primera indicación acerca del empleo
de la electricidad en la comunicación aparece en una carta
anónima al Scot's Magazine en 1753. Se cree que esa carta
ha sido escrita por Charles Morrison, un cirujano escocés.
Preparando el camino para el
advenimiento del telégrafo eléctrico
El método que propuso Morrison,
como muchos otros que le siguieron, exigía el uso de tantos
hilos como letras habían de ser transmitidas. Cargando los
hilos sucesivamente con una máquina electrostática
( en aquel tiempo no había pilas ni dínamos ) , y
haciendo que las respectivas cargas atrajesen pedazos de papel al
otro extremo de la línea; se podían enviar despachos
a una o dos millas de distancia con considerable rapidez.
El desarrollo del
eléctrico como se lo conoció en los primeros años
del siglo XX , desde esta primitiva sugestión, exigió
muchos años de descubrimientos e invenciones. Primeramente
se hizo necesario proporcionar mejor aislamiento para los conductores.
El uso de aisladores de cristal sobre postes de madera, como se
empleó después , no fue adoptado hasta 1828. Más
importante todavía fue la invención de la pila eléctrica,
que podía enviar una corriente constante a través
de los hilos. Aunque la primera pila fue construida por Volta en
1800, una pila de suficiente energía para los fines del telégrafo
no fue inventada hasta 1836 . En la primera parte del siglo XIX
, varios inventores idearon telégrafos eléctricos
que no exigían mas que dos conductores , constituyendo una
mejora notable sobre los anteriores sistemas.
El descubrimiento por accidente del
electromagnetismo por el danés Hans Christian Oersted,
en 1820, puede decirse que ha sido el episodio culminante en el
desarrollo del telégrafo eléctrico. Bien entendido
que antes de este descubrimiento podían enviarse diferentes
impulsos de corriente eléctrica por un hilo de considerable
longitud, pero no se había encontrado un medio satisfactorio
de reconocer este impulso en el extremo receptor de la línea.
Muchos métodos toscos se habían empleado con este
objeto. De Salvá, un español, sugirió, por
ejemplo, que un hombre colocado en el extremo receptor de la línea
cogiese los cabos de los hilos con ambas manos e interpretase el
despacho por medio del número de sacudidas eléctricas
que recibía.
Oersted descubrió que
una
situada cerca de un hilo podía
ser desviada cuando se enviaba una corriente a través
de ese hilo. Andre Marie Ampére sugirió
inmediatamente que la desviación de una aguja magnética
podía ser utilizada para la recepción de señales
eléctricas; pero un sistema práctico de telégrafo
de aguja no se ideó hasta 1837, por Wheatstone y Cook,
en Inglaterra. Joseph Henry, siendo profesor en el
colegio de Princeton, contribuyó de un modo importante
al conocimiento del electromagnetismo, entre 1828 y 1831.
Demostró que el efecto magnético de una corriente
eléctrica podía amplificarse muchas veces enrollando
un hilo alrededor de una barra de hierro dulce y explicaba
a sus alumnos la posibilidad de tocar las Campanas de una
iglesia a distancia con su electroimán. Es realmente
curioso que el profesor Henry, con su. insuperado conocimiento
de la electricidad y magnetismo, no apreciase la importancia
industrial de su electroimán.
El telégrafo eléctrico
realizado al fin como resultado de una conversación fortuita
Parece que la invención del
moderno telégrafo, por Samuel Finley Breese Morse,
un artista profesional de la América del Norte en 1837, fue
consecuencia de una conversación muy fortuita entre Morse
y el doctor Charles T. Jackson, de Boston, durante un viaje del
Havre a Nueva York en 1832. Después , cuando Morse fue demandado
para defender sus patentes ante el Tribunal Supremo, en 1850, el
Dr. Jackson argumentó que él había sugerido
la mayoría de los factores que llevaron a la invención
a Mr. Morse durante ese viaje marítimo. El profesor Henry
también estableció que los principios del invento
de Morse eran de conocimiento vulgar antes del registro de la patente.
El capitán y pasajeros del barco impugnaron la declaración
del doctor Jackson, sin embargo, y el Tribunal mantuvo la validez
de la patente de Morse.
Que Morse haya hecho uso o no de
las sugerencias de otros no interesa ahora , el caso es que él
triunfó a fuerza de paciencia y perseverancia, construyendo
un telégrafo eléctrico que era superior a cualquiera
de los otros. Su primera línea fue construida con un presupuesto
votado por el Congreso, entre Baltimore y Washington, en 1844. El
principio del telégrafo Morse es semejante al empleado luego
en todas partes.
APARATOS TELEGRÁFICOS
COMUNES EN USO EN LOS AÑOS '30
MANIPULADOR
MORSE
RELÉ
MORSE
RECEPTOR MORSE
Fotos : Western
Union Tel. Co.
Cuando el conmutador en la estación
emisora está cerrado, la batería envía una
corriente a un electroimán colocado en la estación
receptora, siendo conducida esta corriente por un simple hilo aislado
y retornando por la tierra. Cuando la corriente pasa a través
de las bobinas del electroimán, una lámina de hierro,
mantenida separada de los polos del electroimán por un ligero
muelle, es atraída con un agudo golpe seco. En el primer
telégrafo de Morse, al extremo de la lámina vibrante
de hierro iba colocada una pluma. La atracción de la lámina
de hierro obligaba a la pluma a hacer contacto con una tira móvil
de papel, marcando en él una serie de cortos trazos rectos
que representaban con su longitud la duración relativa del
tiempo que el circuito había estado cerrado, transmitiendo
así el mensaje en puntos y rayas.