Historia de la locomotora : un chorro de vapor , cuál es su velocidad ? , cómo se utiliza ? , cómo se obtiene ?

Los viejos tiempos - The old times |Funcionamiento de una locomotora a vapor


Han transcurrido varios años desde que James Watt lanzó la máquina de vapor al campo en que ha reinado de un modo absoluto como manantial de fuerza mecánica por mucho tiempo hasta que a lo largo del siglo XX fuera reemplazado progresivamente por otros tipos de fuerza motriz. En los últimos años han aparecido otros motores que parecen disputarle esta supremacía; pero a pesar de los diferentes tipos de máquinas, la movida por vapor continúa todavía figurando en primera fila.

Aunque es a James Watt a quien se debe que esta máquina ocupe su posición prominente, sin embargo, el vapor era utilizado como manantial de fuerza muchos años antes de la época de aquél.
La idea de la turbina de vapor apareció por primera vez hacia el año 200, antes de Jesucristo, mucho antes de que nadie pensase en la posibilidad de utilizar el vapor en una máquina alternativa. En aquel tiempo , un griego llamado Heron produjo un movimiento giratorio por medio del vapor. Construyó una máquina consistente en una esfera hueca montada por los extremos de un diámetro sobre dos pivotes, uno de los cuales era hueco y servía de tubo conductor de vapor procedente de una marmita colocada debajo. La esfera estaba provista en su parte superior y en el fondo de dos tubos encorvados en opuestas direcciones, a través de los cuales escapaba el vapor. La diferencia de presión producida por el escape del vapor en direcciones contrarias al extremo de un eje y en ángulo recto con éste hacía girar a la esfera sobre sus pivotes. Una diferencia de presión o desequilibrio de esta clase se llama "reacción". Esta, por tanto, fue la primera turbina de reacción.

Turbina de vapor de Herón
Turbina de vapor de Branca

Modelo de la máquina de Newcomen , que inspiró los inventos de James Watt .

En 1630 se descubrió en Francia un procedimiento de elevar agua a la parte superior de una casa por medio del vapor, y un sistema semejante fue utilizado en Inglaterra alrededor de 1650. Al principio del siglo siguiente, dos o tres ingenios ingleses idearon medios de realizar trabajo con el empleo del vapor. El más notable de éstos fue la máquina de Newcomen para mover bombas de achicar agua. Esta máquina, que utilizaba el vapor de una caldera separada, era muy deficiente y daba mucho qué hacer, y una vez se envió una al laboratorio de la Universidad de Glasgow para ser reparada. Esta reparación fue hecha por James Watt, que estaba empleado allí como constructor de instrumentos; hizo algunas pequeñas reformas y consiguió que la máquina marchase satisfactoriamente. Era, sin embargo, incompleta por lo menos, y difícilmente se la podía considerar más que como un juguete. Después de largos y detenidos estudios reconstruyó prácticamente la máquina, añadiendo nuevas partes, un condensador , una bomba de aire y una camisa de vapor para mantener el cilindro caliente. Las ideas principales de su máquina, con sus principios fundamentales, se utilizan todavía hoy en todas las máquinas de vapor.

La máquina perfeccionada por Watt aparece en una ocasión especialmente oportuna para Inglaterra, pues muchas de sus minas resultaban inexplotables a causa del agua, que no podía ser extraída satisfactoriamente. Las bombas movidas por esta máquina vencieron la dificultad, y el inventor tuvo que dedicarse al abastecimiento de máquinas para bombas en las minas.

Es interesante observar que casi el único trabajo ejecutado por el vapor durante muchos años fue la extracción de agua por bombas. Antes de la época de Watt, la fuerza del vapor se utilizó en esto sólo indirectamente. El espacio ocupado por el vapor es más de mil seiscientas veces mayor que el ocupado por la misma cantidad de agua; de modo que si el vapor está dentro de un compartimiento bien cerrado y se le condensa en agua, la disminución de volumen engendrará un vacío, es decir, hará que la presión descienda por debajo de la atmósfera, que es un poco menos de 15 libras por pulgada cuadrada. El vacío en uno de estos compartimentos, de forma cilíndrica, conteniendo un pistón y con uno de sus extremos abiertos a la atmósfera, se utilizó entonces para levantar un peso por medio del pistón. Cuando se permitía al peso descender otra vez, ejecutaba el trabajo de extraer el agua con la bomba.
La primera reforma de Watt fue cerrar el extremo abierto del cilindro, de modo que el vapor pudiese ser admitido por ambos lados del pistón. Este resultaba entonces movido por el impulso del vapor al entrar en el cilindro, y la máquina se hizo de doble efecto, por admitir el vapor primero por un lado y después por el otro. Pronto se dio cuenta de que esta manera de funcionar costaba mucho, por emplear una gran cantidad de vapor, entonces descubrió otra propiedad de este trabajador fluido; vio que si se interrumpía la entrada del vapor después de haber impulsado al pistón una pequeña parte de su carrera, el que estaba en el cilindro se dilataría y completaría el trabajo. La pequeña pérdida de energía por esta anticipada supresión en el suministro de vapor quedaba más que compensada por la economía de éste, y, por tanto, de carbón.

Otra de sus ideas fue la aplicación del regulador, ya en uso en los molinos de viento y en las ruedas hidráulicas, a la máquina de vapor. Este aparato permite regular la velocidad de la máquina automáticamente. Cuando se considera la diversidad de nuevas ideas y mejoras que Watt aplicó a la máquina de vapor es cuando su grandeza se aprecia completamente Su brillante ingenio vio inmediatamente que su máquina podía aplicarse a muchas cosas más que a extraer agua con bombas, e ideó el sistema de biela y manivela, hoy en uso, para transformar el movimiento alternativo en giratorio.

El Clermont (1807) de Robert Fulton

Robert Fulton

Unos cincuenta años después de haber aparecido esta máquina perfeccionada, Robert Fulton aplicó el motor de vapor a la navegación, y su pequeño barco realizó su primer viaje en el río Sena, en Francia. Poco después una de las máquinas de Watt fue utilizada por Fulton para mover el Clermont, de Nueva York a Albany (200 kilómetros), en treinta y seis horas. El crecimiento en el empleo de la máquina de vapor desde 1769 hasta la época actual ha sido uno de los grandes factores de civilización. Sin ella, es difícil decir en qué estado se encontraría el mundo, y ciertamente que no es agradable imaginárselo.

El agua es una sustancia tan común, que pocos de nosotros se paran a reflexionar lo maravillosa que es. Si la calentamos suficientemente, hierve y se convierte en un vapor que tiene útiles y sorprendentes propiedades. Si la metemos en un receptáculo cerrado y la aplicamos calor, hará presión contra las paredes que la contienen y tratará de escapar. Cuanto más la calentemos más aumentará sus esfuerzos para salir. A este esfuerzo le llamamos "presión", y su intensidad o fuerza puede ser medida con un pequeño instrumento llamado "manómetro" , en el cual una aguja móvil sobre una esfera indica el número de kilogramos de presión sobre un centímetro cuadrado que está ejerciendo el vapor. En la época de Watt la presión utilizada era pequeña, prácticamente la de la atmósfera; pero como los materiales de construcción han mejorado en resistencia; la presión ha aumentado hasta el punto que hoy la de 15 kilogramos por centímetro cuadrado es muy común, habiéndose llegado ya en algunos casos a superar los 39 y 40 kilogramos por centímetro cuadrado.


Además del principio de reacción, el llamado de " impulsión " es de gran importancia, en lo que se refiere a la turbina de vapor. La primera turbina de impulsión fue construida por un italiano llamado Branca, alrededor de 1629, y consistía en una rueda en cuya llanta llevaba unas alas o paletas, contra las cuales se dirigía un chorro de vapor que obligaba así a girar a la rueda.

A intervalos, durante los 250 años siguientes, se hicieron varios intentos de construir una máquina que utilizase con éxito uno u otro o ambos principios, el de impulsión y el de reacción; pero sin resultado alguno. La primera turbina de vapor con éxito comercial permanente procede del Dr. Gustav De Laval , natural de Suecia, en 1882. Esta era una turbina de simple impulsión. Dos años más tarde, en Inglaterra, sir Charles Parsons dio a conocer el famoso tipo de maquina llamado de reacción que lleva su nombre.

Para todo el mundo es familiar la antigua rueda hidráulica con paletas planas, que gira lentamente a impulsos de la corriente de agua procedente de la presa, proporcionando fuerza para serrar troncos, moler trigo, etc. Este es acaso el tipo más sencillo de turbina hidráulica muy tosca e ineficaz, naturalmente.

Si nos detenernos algún día a orillas de uno de los muchos ríos que corren velozmente al pie de nuestras altas montañas, particularmente en el Occidente veremos probablemente un edificio con un gran tubo procedente de arriba por la colina abajo e introduciéndose en un costado de aquél. Dentro del edificio encontraremos que el tubo termina a modo de boquilla de manga de incendios, colocada de tal modo en el interior de una caja, que el chorro de agua que arroja choca con toda su fuerza contra unas paletas especiales, de forma de taza, dispuestas en la llanta de una rueda, haciendo así que ésta gire rápidamente. Esta es una turbina hidráulica del tipo de impulsión, vulgarmente conocida con el nombre de rueda "Pelton".

 

La marca de fábrica de la casa de De Laval , mostrando el princípio en que fundó el inventor de la turbina de valor su funcionamiento .

Puede demostrarse fácilmente que si se toma vapor de una caldera de alta presión y se le permite dilatarse libremente bajo una presión de 0,07 kilogramos por centímetro cuadrado desarrollará, si nada se opone , una velocidad de 914 a 1.220 metros por segundo, o de 56 a 82 kilómetros por minuto, dependiendo de su condición inicial.

Esta velocidad es tan tremenda, que no puede utilizarse en una turbina simple, pues el hacer girar la rueda de una turbina tan rápida como representa la mitad de aquella velocidad expone a que ésta salga lanzada fuera de la máquina. Las turbinas de este tipo se emplean, por lo tanto, con presiones pequeñas, que dan para el chorro velocidades relativamente bajas también.

La mejor manera de apreciar lo grande que es la velocidad de un chorro de vapor es compararla con velocidades desarrolladas por otros procedimientos .La tabla siguiente compara la velocidad de un chorro de vapor con otras velocidades:

Metros por segundo.
Kilómetros por minuto,
Trenes de vapor
9 a 30
0,48 a 1,92
Vapor a través de una tubería
30 a 60
1.6 a 3,20

Agua saliendo de una tobera a una
presión de 3o metros de desnivel

24
1,44
Dardo lanzado desde un aeroplano
a la altura de una milla (fuerte
rozamiento del aire) en el momento de chocar con la Tierra
176,75
10,60
Ondas sonoras a través de la atmósfera
335
19,20 - 20,80
Velocidad ecuatorial de la Tierra
debida a la rotación diurna
463,30
37,68
Bala de escopeta de caza
762
48
Bala de fusil alemán Mannlicher
Velocidad máxima
1.143
72
Velocidad ordinaria
838,20
76,40
Bala de fusil canadiense (Ross)
Velocidad máxima.
1.280
76,40
Velocidad ordinaria
960
Vapor saturado con expansión a
través de la tobera desde 17 kilogramos a 0,07
1.280
76.40
Vapor recalentado desde 42,18 kilogramos y 329° C a 0,07 kilogramos
1.435
85,44

 

Kilómetros por segundo.
Kilómetros por minuto
Cuerpo cayendo en el espacio sobre la luna a causa de la atración lunar.
2,7
163.20
Probable velocidad máxima de las moléculas a 0° centígrado.
Bióxido de carbono
2,50
150
Oxígeno
2,8
168
Nitrógeno
3,2
192
Agua
4
240
Hidrógeno
11,8
708
Cuerpo cayendo sobre el espacio sobre la Tierra a causa de la atracción terrestre
11,6
690
Velocidad media de la Tierra alrededor del Sol.
30,4
1.824

Ahora bien; la turbina de vapor del tipo de impulsión en su forma más simple es, en muchos aspectos, semejante a esta rueda Pelton. Claro que el vapor es un fluido elástico, y se dilatará o aumentará de volumen conforme la presión a que esté sometido sea menor, siendo esta la causa de que se mueva mucho más a prisa que el agua bajo las mismas condiciones y requiera diferente forma en las toberas y en las paletas. La turbina dada a conocer por De Laval en 1882 era de este tipo de simple impulso, y una posterior, de forma ligeramente modificada, es la que representa la imagen de este sitio , en el que se indica claramente la manera de actuar el vapor. Consiste, como se puede ver, en una simple rueda, en cuyo borde van colocadas un gran número de paletas o alabes curvos. También se ven claramente las toberas, que dirigen el vapor de manera adecuada contra las paletas, y en donde se produce toda la expansión del vapor.

Es interesante observar la manera de realizar su trabajo el vapor en esta turbina. Al entrar en las toberas a la presión existente en la caldera, el vapor experimenta una disminución en esa presión y un aumento de volumen, cuyos cambios determinan un decrecimiento en la energía calorífica primitivamente almacenada en el vapor. Este decrecimiento en la energía térmica del vapor conduce a un aumento grande de su energía de velocidad; así que cuando sale de la tobera se encuentra a la presión más baja en el sistema, pero tiene una velocidad muy elevada. La tobera, pues, viene siendo realmente una máquina para transformar tanta energía calorífica como sea posible en velocidad o energía cinética.

El impulso de este vapor moviéndose rápidamente contra las paletas de la rueda es lo que produce la fuerza mecánica por la que la turbina es utilizada. Las paletas de la rueda son de forma tal, que ésta utiliza toda la energía prácticamente posible antes que el vapor salga por el lado opuesto a aquel por donde entra. Como el vapor al salir del tubo está ya a la presión más baja en el sistema, es evidente que esta misma baja a presión ( ordinariamente 6 a 6,50 kilogramos por debajo de la presión atmosférica ) existirá a ambos lados de la rueda giratoria. Esto hace innecesario precaverse del empuje final, como hay que hacer en otros tipos.

El calor, como ya se ha dicho, es el manantial de energía en la turbina de vapor, y aquí se producen chorros con velocidades tan elevadas como de 65,6 kilómetros por minuto. Es bien claro que no puede construirse ninguna máquina que tolere una marcha igual a la mitad de esta velocidad del chorro, aunque teóricamente sea ésta la adecuada. Así, con este tipo de máquina arriba descrito, donde hay únicamente una expansión y una serie de paletas, la rapidez se hace tan elevada como la construcción mecánica lo permita, sin peligro.

La rueda de una turbina de vapor De Laval da unas 30.000 revoluciones por minuto, por lo cual, si la rueda es de 1,50 metros de diámetro, produce una velocidad en los extremos de las paletas de la turbina de unos 237,75 metros por segundo. Como la velocidad de las paletas viene siendo como la mitad de la del vapor que las impulsa, esto significa que el chorro, al salir de las toberas, inmediatamente antes de chocar con las paletas, debe de ir a una velocidad de 457 metros por segundo.

 


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