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Máquina
de coser de agujas múltiples, propia de uso industrial .Hacía
de dos a doce costuras paralelas a un mismo tiempo .
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Pero la máquina de coser
llega a un estado en que, inventados sus mecanismos esenciales y
perfeccionados, demuestran su utilidad práctica. Sólo
queda por poner en juego , por los hombres de energía y de
negocios, la habilidad necesaria para continuar la fabricación,
buscando después los medios de introducir el producto en
el mercado. Aquellos que, en un principio, apreciaron la importancia
de la máquina de coser, como un factor en el avance comercial
del mundo, se dedicaron con ardor a promover la industria. Se establecieron
factorías en Bridgeport, Cambridge, Boston y Nueva York,
así como en otras ciudades, para la exclusiva fabricación
de estas máquinas.
La importancia de Nueva York como
centro comercial, fue pronto reconocida por los fabricantes, y allí
se establecieron los principales depósitos y centros de distribución
para toda New England. |
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| El más importante, no
ya de los inventores, sino de los fabricantes, aparece en Isaac
M. Singer, cuyo nombre comienza a conocerse en 1850. Su primera
máquina, patentada en 1857, tenía una aguja vertical,
movida por un eje suspendido, movido por una rueda colocada
en una entalladura de la mesa. Un compresor elástico
situado a un lado de la aguja, sujetaba la tela, dándose
movimiento al brazo que llevaba la aguja, y a la lanzadera,
mediante una transmisión. Se empleaban en ella dos hilos,
y hacía el pespunte cerrado; la presilla del hilo de
la aguja se aseguraba en cada movimiento de avance por el de
la lanzadera. Singer también introdujo el movimiento
a pedal, para sustituir el trabajo a mano; pero, aunque parezca
extraño, siendo hoy el movimiento a pedal una característica
universalmente adoptada, él despreció al principio
este invento y renunció a patentarlo. Se ve que los dispositivos
patentados en su máquina no presentaban grandes diferencias
con respecto a las de otros inventores. Era muy parecida a la
de Howe, pero muy superior bajo el punto de vista de la fabricación. |
Las máquinas Singer son notables
por el hecho de que, desde que aparecieron, siempre dieron buen
resultado, cosiendo perfectamente. Como hemos visto, las bases fundamentales
mecánicas de la máquina de coser eran ya conocidas
antes de que Singer se ocupase del problema a resolver. Entonces
era ya demasiado tarde para conseguir patentes originales; pero
su clara percepción del trabajo realizado por sus antecesores,
y su capacidad para adaptar a la práctica y utilizar, no
sólo sus propias iniciativas, sino las de los demás,
le colocó a la cabeza de los fabricantes en esta rama de
la industria. Tan pronto como se vio que la máquina Singer
tenía éxito, los propietarios tuvieron que defenderse
contra las reclamaciones de Elías Howe. Singer figuró
como el defensor más obstinado, apoyándose en las
invenciones primitivas de Hunt; pero últimamente Singer,
y con él todos los demás fabricantes, tuvieron que
ser tributarios de Elías Howe, solicitando, en 1855, una
autorización de éste para utilizar sus patentes. Singer
sufrió un rudo golpe cuando el tribunal sentenció
contra él. Su ideal hubiera sido construir una máquina
a precio económico, accesible para las pobres costureras,
pero el coste de las patentes de Howe hicieron esto imposible. No
obstante, el auxilio que necesitaba Singer, llegó de una
manera inesperada. Su principal consejero, Mr. Clark, le propuso
ayudarle financieramente y convertir el negocio en empresa beneficiosa,
si le cedía la mitad de los beneficios posibles. Clark era
un hombre de energía, imaginación y entusiasmo sin
límites. Aprobó la gran idea de Singer de introducir
la máquina de coser en todos los hogares, y fue tan sólo
cuestión de organización y recursos financieros el
realizarlo. Formada la sociedad I. M. Singer y Co, el futuro de
la máquina de su nombre quedó asegurado. |
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Las
primeras máquinas Singer se construyeron, principalmente, para
emplearlas en los trabajos de las fábricas; pero cuando se
vio, claramente, que podía ser también uno de tantos
accesorios domésticos, se hicieron modificaciones para que,
conservando sus cualidades características, tuvieran la ligereza
y elegancia propias para adaptarse a los usos domésticos. La
llegada de Singer al campo de la fabricación marcó una
nueva era para los aparatos de coser. Con una maravillosa organización
y la aplicación de principios científicos, la Compañía
Singer tomó siempre la iniciativa en los perfeccionamientos,
introduciendo constantemente nuevos modelos para toda clase de trabajo,
aunque en la forma y estructura general son semejantes a los tipos
originales. La fabricación y venta de estas máquinas,
no se ha interrumpido desde que se presentaron en el mercado, y aunque
en él hay muchos competidores pues los derechos de patente
expiraron hacia el año 1877, la Singer es aún la más
extendida. Tanto ésta, corno las demás máquinas
de coser modernas, llevan tres combinaciones de mecanismos; uno, para
formar la puntada, combinado con aplicaciones para regular y mantener
el grado de tensión de los hilos; dispositivos dispuestos para
sujetar el material a la entrada y salida de la aguja, en la parte
en que se forma la puntada, y un mecanismo regulable y automático
para hacer avanzar longitudinalmente la tela, a impulsos iguales una
vez formadas las puntadas. Se hacen tres clases de costuras; de simple
cadeneta o de tambor, de doble cadeneta y de pespunte cerrado. En
la primera de estas tres formas de coser se emplea un solo hilo; las
otras necesitan dos, uno en la aguja y otro debajo de ésta.
Cada clase tiene sus partidarias entre las costureras. El pespunte
cerrado se asemeja en su formación, al tejido, mientras que
la cadeneta, que se deshace fácilmente, se parece más
al punto de media. Se calcula que el 90 % de las máquinas domésticas
hacen el pespunte cerrado. |

Máquina
usada hacia 1930 para hacer ojales automáticamente , sin
ojetes , rellenos o a hilván . |
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Se ha visto que, para hacer el pespunte,
el hilo inferior tiene que pasar por la presilla formada por el
superior. Esto se consigue de dos maneras: la primera consiste en
hacer pasar una lanzadera que contiene en su interior una bobina
con hilo, a través de la lazada o presilla formada por el
hilo superior, combinando los movimientos alternativos de la lanzadera
con los de subida y bajada de la aguja. El segundo medio de hacer
el pespunte se funda en enganchar la presilla formada por el hilo
de la aguja, por medio de un gancho rotativo, que, ensanchando dicha
presilla, la hace pasar por una bobina central, que lleva devanado
el hilo y que está alojada en el centro del sistema de enganche.
Este método fue inventado por A. B. Wilson, y es conocido
por principio de Wheeler y Wilson o de bobina central.
Una combinación intermedia
entre la lanzadera alternativa y el enganche rotativo fue la de
las máquinas de bobina oscilante, introducidas por la Compañía
Singer. La lanzadera tiene forma de gancho, no muy diferente al
del sistema Wilson, llevando en el interior una bobina con
gran capacidad de hilo. Las máquinas, tanto de enganche oscilante
como rotativo trabajan con gran delicadeza y rapidez. En todos
los casos, para hacer el pespunte cerrado, uno de los mecanismos
esenciales está constituido por una barra, en la que se fija
una aguja con el ojo cerca de la punta, por donde pasa el. hilo
superior, lo mismo cuando se trata de lanzadera alternativa que
cuando se emplea el enganche oscilante o rotativo con la bobina
para el hilo inferior. |
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Accesorio para
bordar : Dispositivo adaptable a las máquinas industriales
y de familia : servía para bordar iniciales , monogramas
, dibujos de adorno y toda clase de festones . |
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Una de las aplicaciones de la máquina
de coser que ha hecho verdadera revolución, ha sido la relacionada
con la industria de la zapatería. La máquina McKay
se inventó en 1858 por Lyman R. Blake, y sus numerosos perfeccionamientos
han sido notables, según reconoce el propio inventor. Fue
construida por McKay después de varios años de paciente
labor y de gastar más de 130.000 dólares, hasta alcanzar
resultados prácticos. Esta maquina se empleó extensamente
en los Estados Unidos y en Europa, pero tenía el inconveniente
de que a los zapatos cosidos con ella no podían coserles
nuevas suelas, teniendo que ser éstas clavadas o pegadas,
lo que les hacia perder flexibilidad. En la máquina ribeteadora
Goodyear, que fue patentada por primera vez en 1871, se hacía
un ribete en el material, que luego se sujetaba a la suela por una
costura exterior.
Los zapatos hechos de esta manera
eran mucho más flexibles y podían ser reformados por
el zapatero, poniéndoles suelas nuevas por el procedimiento
manual ordinario. Esta notable máquina, fue, desde un principio,
aplicada a la fabricación de botas y zapatos, y, al presente,
se aplica a la confección de las clases más finas. |
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Máquina
para pegar botones : por medio de un ingenioso mecanismo , la aguja
entraba con gran precisión en el agujero del botón
, parando automáticamente cuando el botón estaba cosido
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En 1842, J. J. Greenough, patentó
una máquina para coser cueros y otros materiales duros, pero
no se generalizó. Al siguiente año, Jorge H. Corliss,
el inventor de la máquina de vapor Corliss, patentó
una máquina semejante, que tenía dos agujas con el
ojo cerca de la punta, y trabajaba horizontalmente, aunque los agujeros
se hacían previamente con leznas. Los movimientos se producían
por una excéntrica y el avance era automático. Las
máquinas para coser pieles y cueros se emplean ahora en todas
las ramas de esta industria, en la confección de la parte
superior de los zapatos, y las diferentes costuras que se precisan
en la confección de guantes, en guarnicionería y en
talabartería.
Las máquinas de coser, anteriores
a la Singer, no disponían de otro medio de ponerlas en movimiento
que la ordinaria manivela. Esto obligaba a ocupar la mano derecha,
no dejando libre más que la izquierda para arreglar y guiar
el material que se cosía. Singer introdujo el mecanismo para
moverlas con los pies, y esta fue una gran mejora para utilizar
la máquina; pero como algunos predecesores en esta industria,
no creyó haber hecho un gran descubrimiento, y no pidió
por él patente especial.
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Aunque Singer adoptó ya el
pedal en su primera máquina y, consecuentemente, quedaban
libres las manos para atender a la labor, se han hecho esfuerzos
ingeniosos para evitar también el trabajo de los pies. Naturalmente,
en las grandes fábricas, las máquinas se mueven por
fuerza motriz, pero se ha desplegado mucho ingenio para adoptar
un motor a las necesidades domésticas. Durante los primeros
veinte años de la máquina de coser, después
de su introducción en el comercio, se concedieron numerosas
patentes para conseguirlo.
La mayoría de ellas se basaba
en la acción de un resorte de acero arrollado, que necesitaba
envolverse de la misma manera que en un reloj. Sin embargo, estas
fantásticas ideas, no dieron el menor resultado práctico
a sus ingeniosos inventores. Pero al llegar a ser la electricidad
de aplicación universal, se produjo un cambio completo. Hoy
puede funcionar la máquina de coser, independientemente de
los pies y de las manos, si hay corriente eléctrica en la
casa. Un pequeño motor, con la fuerza aproximada de un octavo
de caballo, se coloca en la parte superior o debajo de la mesilla,
y alimentado por un enchufe instalado en el muro o en cualquier
portalámpara con su interruptor correspondiente, siendo el
gasto del trabajo casi el mismo que el del alumbrado de una lámpara
de mediana intensidad. Con esto se consigue una mayor velocidad
media, que llega a 800 puntadas por minuto, en lugar de las 200
a 400 que se alcanzan con el uso del pedal. La velocidad de la costura
se regula de una manera muy ingeniosa, actuando, sencillamente,
por presión sobre el mismo pedal.
El número mayor de máquinas
de coser vendidas corresponde a las fabricadas para uso doméstico,
y la mayoría de ellas las adquieren gentes sin capital, que
no pueden pagarlas al contado; pero con objeto de facilitar la colocación
de estas máquinas, la Compañía Singer ideó,
en 1856, el sistema de venderlas a plazos, y esta forma se extendió
por el mundo con gran éxito. Por este medio, el comprador paga
su máquina por pequeñas cantidades semanales o mensuales
y, con frecuencia, gana con ellas lo suficiente para costear el importe
de la compra eventual.
Desde el principio fue muy bien acogida
la idea por el público. Se establecieron oficinas y depósitos
en todas las ciudades importantes de los Estados Unidos, y las poblaciones
de su proximidad, de tal suerte, que hasta las aldeas entraron en
la organización. Fue un nuevo método de hacer los
negocios, encontrando en él los consumidores las ventajas
de la compra directa, además de poder hacerla a plazos, y
la comodidad de poder surtirse fácilmente de accesorios y
piezas de recambio, y cuando cualquier mejora importante se introducía
en el sistema de las máquinas, se establecían condiciones
ventajosas para adquirir los nuevos modelos, cambiándolos
por los antiguos. |
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El sistema dio resultados tan satisfactorios,
que hacia el año 1863, siete años después de
establecerse, las ventas habían subido, de 21.000 máquinas
al año a 42.000 en 1867, mientras que en los siguientes cuatro
años la producción aumentó tan rápidamente
que en 1871 alcanzó la cifra de 181.600 máquinas.
Después de retirarse con grandes fortunas, los dos principales
socios de la primitiva compañía , se constituyó
otra nueva, que extendió sus operaciones a todos los países
del mundo. Lo mismo que los chinos residentes en los límites
del Tibet, que los labradores del Cáucaso, como los solitarios
pastores que vivían en el círculo polar ártico,
podían adquirir la máquina de coser a plazos, con
la misma facilidad que las mujeres que residían en Nueva
York, Londres o París. La compañía Singer no
reconoció diferencias entre naciones, ni límites geográficos;
abrió su camino por donde vio campo adecuado para sus actividades.
Sostenía hacia 1928 unas 8.000 sucursales esparcidas por
todo el mundo, y en cada país estableció una organización
distinta y especial, de acuerdo con las leyes y costumbres locales;
y cuando las necesidades y la demanda lo exigieran, estableció
su fábrica propia.
La factoría primitiva estaba
en Elizabeth, Nueva Jersey, pero luego fue superada en importancia
por otra de la misma compañía en Clydebank, Escocia,
que fue la mayor del mundo hacia los inicios del siglo XX dedicada
a máquinas de coser. En tiempos normales daba empleo a más
de 14.000 personas. La compañía era , también,
propietaria de grandes bosques en Estados Unidos de América,
donde cortaba la madera necesaria para las cajas y ebanistería
de las máquinas Singer., siendo enorme el consumo anual de
hierro, acero y otros metales. |
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La primera máquina
Singer : Las primeras máquinas estaban dispuestas para ser
montadas en la parte superior de su propia caja de embalaje , una
tosca biela de madera unía el pedal con la manivela del voltante
dentado . Un cartel fijo en el exterior anunciaba los méritos
de la máquina , constituyendo este ordinario cajón
el primitivo mueble de las máquinas Singer .
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